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Versión original subtíulada. Versión orginial subtitulada, subtitulada, subtitulada. V.O.S., V.O.S., V.O.S. ¿Pero ni hasta este punto se pasa por alto el deseo de un autor? ¿Alguien ha leído el título de esta película? No se me puede pasar por alto el descalabro censor que ha sufrido V.O.S., la última película de Cesc Gay. Al habla un admirador de este director, que sin embargo, ha optado por no ir al cine a ver lo último del autor catalán. Y es que, en Bilbao, el único lugar donde se ha reproducido la película ha sido el cine Renoir de Deusto. Evidentemente, el tiempo que ha permanecido en cartelera no se ha prolongado en exceso. No obstante, no es el motivo de mi ausencia a las salas. Mi enojo ha venido al comprobar que un producto rodado en catalán, castellano y euskera, en Bilbao sólo se puede ver doblada completamente al castellano. Disculpen las instituciones... ¿el euskera había que impulsarlo o me estoy equivocando? Si les sirve de consejo, esta no es la mejor manera. Pero dejando el tema euskera a parte, lo que realmente reclamo es cine en versión original, con independencia de si es en euskera o finés. El caso de v.o.s. simplemente creo que es un agravante, ya que una de las lenguas es oficial exclusivamente en esta zona. Siento no poder juzgar lo último del bueno de Cesc Gay.  Me resigno a la espera del DVD. Si es que no le han quitado la versión original subtitulada... Es posible que el clan de los exhibidores no se haya dado cuenta de que ese es precisamente el título. Pero no les culpen, ellos ya tienen bastante con meternos a presión las tres películas que no queremos ver pero que tienen que exhibir por narices, fruto de la compra por packs. Está bien... Queremos ver "Spiderman", "El señor de los anillos" y "Shrek", pero las tres que vienen en el paquete quitan hueco a lo que se hace aquí. Pero en fin... hastío por la misma canción de siempre...

“Tres dies amb la familia” (“Tres días con la familia”) viene a ser lo mejor que he visto en el cine en el último mes.  No es que haya visto todo lo presente en la cartelera, pero sí que he disfrutado de un buen puñado de películas. Las suficientes como para decir que “Tres días con la familia” es,  como señala algún crítico, mucho más que un prometedor debut. Y es que,  Mar Coll nos brinda un pedazo de vida. Una parte de la historia de una familia.  Como dice Javier Cortijo, del diario ABC, Coll nos trata (a los espectadores) con inteligencia. Pienso que esa es la clave de las buenas críticas de este debut. La directora aprovecha bien la oportunidad de la ópera prima para no dejarse seducir por tintes más comerciales (los que llevan a los directores a darnos todo mascado y que, en la mayor parte de las veces es sinónimo de tratarnos como a bobos) y sacar a pasear su capacidad comunicativa, con la que economiza las palabras. La imagen es poderosa y dice mucho. Como también dice mucho Eduard Fernández, que con cada trabajo gana enteros en mi lista personal de actores favoritos. Y no se puede pasar por alto a Nausicaa Bonnín: genial, portentosa. Adivino un buen futuro para esta chica.

Era sábado y depués de haber asistido al Real Madrid-TAU Vitoria, las fuerzas estaban al mínimo. No era día de fiestas ¿Un plan? El de casi siempre que se sale de “tranquis”. Ir al cine. Había bastante donde elegir, pero al ir en grupo había que decidir democráticamente la película. Entre lo que habían visto unos y lo que no querían ver los otros, no nos quedó más remedio que ver “El juego del ahorcado”. Una película flojita. No es que le den a uno ganas de vomitar. No es eso. Sin embargo, a veces chirría. La historia no es sólida y al final de la película me preguntaba si realmente había pasado algo. Eso sí, dos actores con presencia y toda la carne al asador. Como si de Bigas Luna se tratase. Carne. ¿Justificado? A veces sí. A veces no. Desde luego que “El juego del ahorcado” no va a pasar a la historia,  aunque podemos decir que se deja ver. No me arrepiento de haberla visto. O a lo mejor sí… 7,20 euros en los cines Renoir (que por mucha versión original y mucho caracter bohemio que tengan olvidan arreglar los altavoces rotos. Esos que te taladran el oído a base de explosiones que no aparecen en el film). Después de haber visto lo último de Van Sant, “La clase”, “Bienvenidos al norte”, “El curioso caso de Benjamin Button” o “Revolutionary Road” , “El juego del ahorcado” me sabe a poco. A muy poco.

Queda poco para los Oscars 2009 y después de haber visto varias de las candidatas (aunque me faltan bastantes) debo decir que de momento tengo las ideas bastante claras. Mi debilidad hacia Gus Van Sant hacen que otorgue mi propio galardón honorífico (sé que no es mucho) a “Mi nombre es Harvey Milk”. Sin necesidad de hacer referencia a un Sean Penn sensacional, la película, a pesar de no sorprender, se desarrollar con solidez, llimpieza y un mayor dinamismo que los anteriores proyectos de Van Sant como “Last Days “o “Paranoid Park”, mucho más intimistas, personales y sí: arriesgados.  He esperado con ansiedad la llegada de “Revolutionary Road” y me duele afirmar que bajo mi punto de vista, San Mendes parece condenado a ir de más a menos. Comprendo que es difícil de superar American Beauty pero cada vez tengo más claro que su último film lo salvan los actores. La pareja Di Caprio-Winslet rinde a un nivel infinitamente mayor que el de la película en su conjunto. A veces me recordaba a “Jules et Jim”. A veces me parecía un menú insípido. “El curioso caso de Benjamin Button” es entretenida, aunque le sobran minutos de metraje y en ningún caso debería ser considerada una obra maestra. Pero si hablamos de entretenimiento, me basta con “Bienvenidos al norte”, que no participa en los Oscars, pero que sin ser pretenciosa es realmente divertida, con personajes bien construidos y una historia entrañable. Otra película francesa igualmente recomendable es “La Clase” (“Entre les murs”). Un film necesario que profundiza en una situación de difícil situación en Francia y también fuera de las fronteras galas. ¡Que el cine nos valga también para aprender un poco! Aun me queda bastante por ver, pero mis categorizaciones suelen ser claras y evidentes. Al igual que en el panorama 2007-2008 concedo el podium a “Pozos de ambición”, “No es país para viejos” y “Hacia rutas salvajes”. Creo que algún día me arriesgaré con un ranking de mis películas preferidas.

ESTRUCTURA

La estructura del programa se divide en tres partes. Una presentación en la que se advierte de que se trata de un programa de ficción. Después un desarrollo elaborado a modo de informativo radiofónico y una conclusión que retorna a un estilo más ficticio.

 

  • INTRODUCCIÓN: Totalmente narrativa, típica de relatos de ficción.
  • DESARROLLO: Estilo informativo.
    1. Moderado por dos locutores que conectan con un concierto de música y con un parte meteorológico, antes de dar paso al reportero.
    2. Conexión en directo. Se conectará con el reportero/enviado especial Carlos Phillips, que entrevista al señor Pierson. Se mantendrá la conexión en directo con Phillips (que se traslada al lugar de los hechos en Nueva Jersey) a lo largo del programa. A partir de ese momento habrá varias intervenciones y entrevistas in situ, para complementar la narración. Ejecutado de manera fantástica, la conexión con Phillips y el señor Pierson es fantástica. Los dos hombres dotan al relato de gran dinamismo al citar datos físicos como la cuantificación de las distancias (están a “treinta yardas”), en referencia a las máquinas enemigas. Sin duda alguna, al espectador se le hace mucho más fácil recrear en su mente el suceso si cuenta con este tipo de datos tan descriptivos.
    3. Boletines, piezas, conexiones territoriales. Una vez se pierde la conexión con Carlos Phillips, los locutores se hacen cargo de nuevo de la conducción del programa, introduciendo diferentes boletines, piezas grabadas recibidas, así como conexiones territoriales (sea el caso de Washington) y nuevos enlaces en directo (narración de la batalla).
    4. Llamada telefónica. Una vez perdida la conexión con los locutores se usa la llamada telefónica para contactar con el señor Pierson, único superviviente de la zona. Al igual que en la realidad, se utiliza el teléfono como última solución cuando no funciona el equipo.
  • DESENLACE. El propio señor Pierson, como supuesto único hombre vivo de la tierra, continua la narración de la historia, alejándose, ahora sí, del realismo y de los valores informativos, para concluir con un desenlace mucho más ficticio, donde se explica la supuesta muerte de las fuerzas extraterrestres, que una vez acabaron con el hombre, no encontraron defensa a las bacterias y lo microbios del planeta tierra.

 

 

CONTENIDO

“La guerra de los mundos” es un programa de ficción, como así se dice al espectador en el prologo. Este nos sitúa en un hipotético final en el año 39, mientras que la retransmisión se llevo a cabo el 30 de octubre de 1938. Además, el prologo es un claro ejemplo de relato de ficción, de narración, de cuento. Pero a partir de ahí todo es diferente. Los espectadores que no escucharon el prólogo se encontraron con una estructura totalmente radiofónica ajustada con la óptima eficacia de un guión casi cinematográfico. A todo ello se le suman unos soberbios efectos sonoros, que contextualizan la narración. Llegan los efectos sonoros a tal punto que se convierten en el soporte del relato e incluso los locutores se refieren a ellos. Valga como ejemplo la primera intervención del señor Carlos Phillips, supuestamente desde el observatorio de Princeton, “Los ligeros ruidos de tictac que oyen ustedes no son otra cosa que las vibraciones de su mecanismo de relojería”. Ese tictac no es tan sólo un efecto sonoro para transportar al espectador a un lugar. Es, además, un claro portador de tensión que sume al espectador en una fatídica cuenta atrás.

 

Existe un aspecto de la estructura que me impresiona notablemente. Una vez superado el prólogo, el programa inicia con un parte meteorológico que habla de “ligera perturbación atmosférica”. Acto seguido se conecta con un concierto en Nueva York. Ambos parecen ser las noticias más notorias de un día aparentemente tranquilo hasta el momento. Vedrán interrumpido por un boletín en el que se informa de que se han observado explosiones de gas incandescente en Marte. Después, conectarán con el reportero Carlos Phillips, que entrevistará al profesor Pierson (experto en meteorología) quién será muy escéptico en relación a los sucesos hasta que no lo vea como algo obvio. ¿Qué quiero decir con esto? Me parece que este inicio está afinado con una precisión exquisita que tiene siempre como objetivo el realismo. Sería demasiado exagerado sacar el tema de una invasión extraterrestre de manera repentina. Primero ese parte meteorológico y después una entrevista con un especialista que no dará demasiada importancia a los hechos, hasta el punto que se vuelve de nuevo al concierto. Todo comienza dentro de una cierta tranquilidad, pero siempre enfundado en un soporte de credibilidad de misterio, que posibilita la verosimilitud de lo que está por llegar.

 

 

Es en medio de esa tranquilidad donde aparece un cambio brusco. Desde ese momento todo se convierte en una tempestad que envuelve al medio, como en las grandes tragedias. Llega un nuevo boletín que interrumpe la programación (ahora definitivamente). Conexiones aquí y allá, piezas de conversaciones telefónicas y sobre todo, la importancia del directo. Conexión directa con el enviado especial que se encargará de retransmitir en directo los sucesos. Los efectos sonoros de los bullicios transportan al espectador al lugar de los hechos. Aunque guionizado, todo aparenta moverse dentro de la improvisación y del descontrol propios de los acontecimientos imprevistos. Se entremezcla el relato del enviado especial (hablando de lo que está presenciando) con los efectos sonoros y las voces de fondo, con las entrevistas a personajes que se encuentran en el lugar (sea el caso del señor Wilmuth, propietario de una granja y testigo de los primeros sucesos) y con la moderación de los locutores de estudio, aunque estos relegan toda la fuerza de la retransmisión en el directo, demostrando que ya en los años 30, el directo era algo más atractivo para el espectador, que le hacía sentirse presente en los sucesos.

 

Carlos Phillips, relatará los detalles de la aparición de los extraterrestres, de cómo los cuerpos de seguridad muestran un pañuelo blanco (sinónimo de paz), que no sirve para evitar el duro ataque iniciado por los extraños “tentáculos grises”. Comienzan a oírse alaridos, gritos de dolor y zumbidos, para acabar finalmente cortándose la emisión. Es ahí cuando interviene de nuevo el locutor, obligado ante la pérdida del enlace in situ. ¿Qué ha pasado? El pequeño silencio ha provocado una gran tensión, connotando misterio, muerte, tragedia… Se introduce música de piano, habitual en momentos en los que hay que tranquilizar al radioyente.

 

Posteriormente, la labor de reportero será ejercida por el profesor Pierson, que ha logrado esconderse en una casa y que continúa observando los movimientos de los extraños seres. Los locutores seguirán haciendo la labor de moderadores, mientras que continúan llegando boletines, declaraciones, fragmentos de llamadas telefónicas, etc.  El ritmo del informativo crece hasta llegar a ser frenético. Como si fuese una película de acción que ha llegado al desenlace y cuyos planos son cada vez más breves y fugaces. Habrá conexiones territoriales (con Washington) y nuevos enlaces de directo, a través de los cuales el espectador estará presente en una batalla. Gracias a los efectos sonoros como las pequeñas distorsiones producidas por la captura con los micrófonos de sonidos demasiado elevados, todo cuajará impecablemente. Habiendo perdido la comunicación radiofónica, se conectará con el señor Pierson por medio telefónico, siendo esta la única alternativa de conectar con el único superviviente en el lugar principal de los hechos. El locutor tomará posteriormente la palabra ante la supuesta llegada de las máquinas extraterrestres a Nueva York, tras haber cruzado el río Hudson que separa dicho estado del de Nueva Jersey. De nuevo el directo marca las pautas. Desde el edificio de la CBS, el locutor asiste a una masacre. Habla de máquinas que cruzan el río Hudson como un hombre cruza un arroyo. Esta parte del programa tiene un final espeluznante, en el que el locutor alerta la aproximación de las máquinas hasta que, al igual que había sucedido antes con Phillips, se pierde la conexión.

 

El señor Pierson se autodeclarará uno de los últimos supervivientes del planeta. Contará su relación con un forastero y sus diferencias de opiniones y narrará el final de las fuerzas marcianas, superadas por las bacterias y microbios terrestres. Se vuelve a tomar conciencia en esta parte de que se trata de un relato de ficción, perdiéndose el toque informativo y realista. Hay, además, saltos temporales, que denotan la imposibilidad de ser un directo o tiempo real.  

             

 

EL PAPEL DE LOS DIFERENTES COMPONENTES DEL LENGUAJE

  • La música. Presente en el concierto de Nueva York como en cualquier evento musical de radio. Adquiere especial importancia cuando se introduce una música de piano después de la pérdida del reportero Carlos Phillips con motivo de tranquilizar a la población. Según avanza el programa se va intensificando el valor de las breves melodías introducidas a modo de cortinillas. Se opta por ritmos más tranquilos y dulces a medida que avanza la tragedia para, como he dicho, tranquilizar a la población. Sin embargo, no se puede pasar por alto el aura de misterio que adquiere la melodía en los momentos de mayor climax.
  • La voz. Elemento imprescindible, ya que a través de la voz conocemos, mayoritariamente, los sucesos. Esta adquiere diversos registros. Desde distendidos en la introducción o en las entrevistas a mucho más tensos, en la narración del reportero Carlos Phillips cuando están siendo atacados. Al igual que la música, la voz cambiará a medida que avanza el programa, adquiriendo más dramatismo con cada nueva información recibida sobre la tragedia.
  • Los efectos sonoros. Se trata de un componente fundamental del experimento de “La Guerra de los mundos”. Como ya he dicho anteriormente, los efectos no son tan solo un complemento, si no que tienen un valor informativo. Los propios locutores se refieren a ellos y en algunos momentos basan la narración del programa en hacer creer al espectador que esos efectos son reales y que los gritos, las protestas de la muchedumbre, los pitidos, las explosiones, etc. son verídicos. Pienso que los efectos sonoros en “La Guerra de los mundos” no son para nada gratuitos. Al igual que el color en el cine, tienen un valor comunicativo.
  • El silencio. Igualmente interesante es el silencio. Especialmente en los instantes  en los que se pierde la conexión, como cuando Carlos Phillips es atacado. Se producen unos segundos de silencio que tienen realmente, una potentísima carga expresiva. Es un silencio fúnebre, un silencio trágico que tendrá que interrumpir el locutor. El silencio tiene en muchos casos (de manera especial en “La Guerra de los mundos”) más capacidad expresiva que la palabra.

 

GÉNEROS DENTRO DEL GÉNERO

“La guerra de los mundos” es un género de ficción. Estrictamente diríamos que se trata de una adaptación literaria, pues es un programa de radio basado en la novela de ciencia ficción de H. G. Welles, “The war of the worlds”, publicada en 1898. Sin embargo, “La guerra de los mundos” es un experimento sin igual. La fuerza de este programa radica en que, pese a ser una adaptación literaria, está narrada como si fuese un hecho real y está ejecutado al igual que un programa informativo. Verdaderamente, si no se escucha la introducción, se podría pensar que estamos ante una catástrofe (tal como sucedió). La forma en la que el programa se desarrolla recuerda a las emisiones llevadas a cabo cuando hay tragedias como el 11s, el 11m o el accidente aéreo de Barajas. El programa tiene un ritmo frenético que nos lleva de una conexión territorial a un boletín que acaba de llegar, de una llamada telefónica a una conexión en directo, etc.

A su vez, dentro del programa hay otros géneros:

  • Eventos musicales (Concierto)
  • Boletín
  • Entrevista.
  • Directo.
  • Avance

 

 

INNOVACIÓN DEL PROGRAMA

“La guerra de los mundos” es sin duda un fenómeno novedoso para la época. No se había producido antes ningún experimento del mismo calibre, no ya sólo por la forma del programa (una adaptación literaria contada en forma de noticiario) sino por la repercusión social. A mi juicio, el punto fuerte de “La Guerra de los mundos” radica en la facilidad con la que una obra literaria se convierte en noticiario y en la efectividad con la que se lleva a cabo. Pero, sin lugar a duda, el punto culminante del programa fue su repercusión mediática, ya que llegó a declararse la alerta general del país.

Además, creo que el programa exprime al máximo los cuatro componentes del lenguaje radiofónico, y se sirve de ellos apostando siempre por un valor comunicativo. Es ese conjunto el que crea una atmósfera tan realista.

 

 

EL PROGRAMA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO

 

El 30 de octubre de 1938. Esa es la fecha elegida (no sé si por Orson Welles o por el complejo de la CBS) para llevar a cabo “La guerra de los mundos”, uno de los grandes acontecimientos radiofónicos de todos los tiempos, si no el que más. La radio es ya un medio de masas en ese momento, pues había pasado bastante tiempo desde que personalidades como Marconi o Alejandro Stepánovich Popov luchasen largo y tendido por atribuirse la paternidad de una radio que todavía hoy, en 2008, parece sin un único inventor. Ya en esos años se empezaba a utilizar la modulación de frecuencia (FM), que había sido aportado por Edwin Armstrong unos años antes (1933). Sin más preámbulo, tomamos conciencia de que la radio se hallaba ya en una posición de fortaleza respecto a los demás medios (en cuanto a medio de información). Mucho más atractivo que la prensa escrita y más efectivo que los noticiarios cinematográficos, limitados siempre por el largo proceso químico que conlleva la película. “La Guerra de los mundos” demostró al mundo la capacidad de los medios de comunicación, de crear y eliminar conciencias y creencias, de forjar imaginarios y de formar y eliminar tendencias. Y es que, junto a las indudables ventajas y aportaciones del medio radiofónico, se comenzó a tomar conciencia de lo que puede llegar a ser la utilización no adecuada o apropiada de los medios de masas.

 

Anteriormente habían aparecido casos de cómo los medios de comunicación habían logrado causar grandes consecuencias sociales, trabajando con métodos más publicitarios que informativos. Fue esa la función del cine revolucionario ruso y de la propaganda nazi en los años 30. 1938 nos aparece ahora como un momento propicio para elaborar “La Guerra de los mundos”. El 30 de octubre de ese año faltaban 10 meses justos para el inicio de la guerra (1 de septiembre), por lo que el clima de tensión internacional era ya casi insoportable, o en este caso, idóneo para realizar una emisión como la de este programa, que penetró como el alfiler en el corcho en una sociedad temerosa ante el incierto futuro precedente.

 

UTILIDAD

Si algo he aprendido con este análisis es a reconocer el gran desarrollo que presentaba ya el medio radiofónico en los años 30. También creo que “La Guerra de los mundos” debe ser siempre tenida en cuanta y más aun en el siglo XXI, momento en el que los medios de comunicación tienen una fuerza y un dominio casi absoluto sobre los ciudadanos. Creo que ese lejano experimento de 1938 debe servir aun de lección, de llamada de atención. Debe indicarnos un camino a seguir, que debe hacer consciente a la sociedad de que la comunicación audiovisual es algo importantísimo, algo que se debe aprender, que se debe inculcar a los niños desde pequeños, para que los ciudadanos puedan y sepan elegir entre la cantidad abrumadora de información que se nos presenta. Y es que, la sobreinformación agrava aun más el problema actual. ¿Qué información es buena y cuál es mala? “La guerra de los mundos” es un buen ejemplo de lo peligrosos que pueden ser los medios de comunicación si el ciudadano no puede convivir con ellos. No se debe olvidar que un medio de comunicación puede aportar indudables ventajas pero también puede hacer que un dictador salga elegido democráticamente o que miles de niños sigan la lucha libre con más entusiasmo que el fútbol.

 

Es posible que en la actualidad “La Guerra de los mundos” no funcionase de igual manera, debido al gran abanico de canales existente y a la gran competitividad entre estos. No obstante, estoy seguro de poder hallar ejemplos similares (en menor medida).

IDEAS CLAVE

La radio busca una transformación técnica que le impulse y le permita competir con otras plataformas. Sobre esto hemos discutido largo y tendido en la práctica anterior. El autor cree que especialmente se necesita una mejora y una modificación comunicativa y que, además, el cambio no se limite simplemente a la transformación instrumental. Y es que la situación de la radio es compleja. Las televisiones ofrecen canales de radio, de radio con imágenes o de videoclips. A ello le unimos las posibilidades de internet. Son fenómenos que le restan audiencia a la radio. Sin embargo, se dice que los medios no desaparecen, sino que tienden a convivir. La radio ha encontrado su momento. Personalmente, creo que siempre acompañará al oyente que conduce, a la madre que hace la comida, a quien ha apagado la luz y quiere dormirse escuchando a alguien hablar. En definitiva, “la audición se comparte con otra actividad”, ventaja que la televisión no ofrece. Como dice Herreros, la radio es el amigo íntimo, es el que te habla de tu a tu. La radio, como el hombre es un ser social que necesita de los demás. Por eso se le deja al oyente llamar y participar. ¿O no? Un compañero apuntó en clase que era una vil estrategia de las cadenas que no quieren más que llenar horas de programación según la ley del mínimo esfuerzo. Tiene razón, aunque eso no quita para que la radio sea mucho más participativa y cercana que la televisión. En el texto se explica que la radio ha asumido esta cercanía y que los presentadores intentan que el medio aporte lo que, por ejemplo, no hace la televisión. Esto es dar las noticias dialogadas, distendidas, comentarios entre periodistas a través de entradillas a dúo, etc. con el simbolismo manipulador que implica pero dotando a la noticia de materialidad, haciéndola casi física, como si fuese algo que el oyente pueda tocar. Esto deriva en una disminución del tiempo de participación de cada interventor lo que a su vez incrementa inconscientemente el ritmo: hay muchas participaciones, cortes, llamadas telefónicas… se quiere dar una “multiplicación de voces que enriquecen el relato mediante la presentación de bastantes puntos de vista”, todo ello, imprimiendo más cercanía, si cabe, entre emisor y oyente, al simular una tertulia coloquial. Ya no se quiere escuchar al presentador de manera constante. Ahora se busca al especialista de cada materia. La innovación narrativa se me hace difícil de aceptar en términos generales. Creo que formatos casi pre-históricos siguen seduciendo a los oyentes que se muestran atraídos por el magazine. Realmente, no sé si se le ha dado al oyente la posibilidad de contar con una oferta temática. Esta no existe en radio, o al menos dista millones de kilómetros de la que ofrece la televisión. No creo que haya variedad ni especialización temática fuera de las cadenas musicales, Interconomía y dos más. Lo cierto es que Radio Marca ha tenido un gran éxito y para mí sigue siendo una incógnita saber si emisoras de cine, de política o baloncesto en exclusiva tendrían rentabilidad. Supongo que es una opción demasiado arriesgada y costosa y solo se podría producir en grandes plataformas con posibilidad de realimentar la programación entre sus diferentes emisoras. El futuro próximo nos va a desvelar muchas cosas. Nuevos anglicismos ya normalizados en nuestro vocabulario como el podcast van a ser quienes realmente propicien una innovación narrativa. Sin duda alguna, lo más interesante del texto es, a mi juicio el guante digital que permite a los sordos escuchar la radio. Algo que me parece uno de los grandes buenos usos de la informática. Desde hace ya un tiempo la radio exhibe un star system casi hollywoodiano. Nos hemos habituado a escuchar a nuestro locutor particular. Muchas veces ni nos sabemos el nombre del programa sino que decimos “he escuchado a” Gabilondo, Herrera, Francino, Federico, Nierga, etc. Memorizamos la voz del presentador. Este es uno de los pocos elementos de diferenciación en el panorama radiofónico actual, que nos muestra cada vez menos diferencias entre los magazines o informativos de los unos y los de los otros. Y luego decimos que la radio tiene variedad temática. Sí… claro… El texto habla también de la diferencia entre el día y la noche. Diferencia de entonación, de ritmo, de contenidos, etc. La noche requiere calma, una entonación más sosegada, no sé si acorde con el tipo de espectadores o con la intención de no meter ruido, porque si alguien escucha los gritos de un carrusel a las cuatro de la mañana y no vive solo podría ser el último que escuchase. A veces me pregunto si no se hacen demasiadas reflexiones sobre cosas que no lo requieren. Pero en fin… después del ajetreo diario hay que tranquilizar al radioyente antes de que se vaya a dormir. Pasemos a hablar de creatividad. Una creatividad, la de la radio, que según el autor atraviesa un momento difícil. En pocas palabras. La situación está complicada y no hay tiempo para jaimitadas. Informativo, deportes, magazine… demos al público lo que siempre ha oído y siempre ha funcionado y dejémonos de experimentos. Esto parece ser lo que piensan desde las altas oficinas de las emisoras. Es lógico que se apueste por formatos que funcionan y creo además, que todos haríamos lo mismo en su situación. Cebrián opina que los tratamientos de ficción y el radioarte “aunque mantienen una escasa e incluso nula presencia en la programación actual”, conservan viva la regeneración expresiva de la radio. La programación radiofónica “se orienta al mantenimiento de audiencia y a la rentabilidad económica”, centrándose, la creatividad cotidiana en dos grandes ejes:” la de seguimiento de la actualidad y la musical”. Respecto al primero podemos decir que el magazine es casi el formato estándar. He reflexionado largo y tendido acerca de la especialización temática en radio. ¿Por qué no encontramos una variedad de canales similar a la de la televisión digital? A veces me pregunto si será verdad que la radio se ha comprendido a sí misma. Ha entendido cuál es su significado y su sitio. Actualmente, parece que la estructura de los programas existentes, casi idénticos de unas cadenas a otras y diferenciados solamente en cuestiones estéticas, es la única vía. Entiendo que las cadenas generalistas jueguen dentro de una dinámica de intentar absorber al mayor número de radioyentes, de intentar ampliar el abanico de edades, grupos sociales y registros de los escuchantes o, hablando claro, de dirigir el mayor número de ovejas posibles. Pero, ¿realmente no sale rentable emitir ningún canal temático al margen de la música y de Intereconomía? Repito que Radio Marca ha tenido un gran éxito. Comprendo que un canal temático de golf a nivel provincial en Zamora no tendría éxito, pero quizás una radio de 24 horas emitiendo sobre cine a nivel nacional tendría un número fijo de oyentes. Hablando de 24 horas, los programas de solo información son posiblemente los que más estén innovando. Se ofrecen informativos cada cuarto de hora de 5 minutos de duración y el resto del espacio, que queda libre, es muy variado. “Son programaciones muy creativas en su conjunto y que día a día reclaman imaginación para que resulten novedosas al seguidor”. Además, la radio informativa “ha emprendido la programación especializada en un solo contenido: economía, deporte, salud.” Como bien dice Herreros, descubrimos como se ofrece una programación especializada pero sin salirse de los planteamientos de las cadenas generalistas. En cualquier caso, ni el autor ni yo vislumbramos una gran originalidad y el toque de “deja vu” lo tengo presente, sin inmutarme y aceptándolo, cada vez que enciendo la radio. En cuanto a la creatividad en la programación musical, el autor afirma que es el campo en el que más se ha innovado. Hay una gran cantidad de canales de música especializada: canales de rock, de pop, de flamenco, de música clásica, etc. De la misma forma que hay diferentes formulas como la de poner los 40 más escuchados de manera repetida y con órdenes diversos. Desde mi punto de vista, una vez más vuelvo a ser protestón y crítico, pero me cuesta hablar de innovación y creatividad por el hecho de que unos comenten cada canción y otros pongan el disco de continuo. Creo que soy demasiado pretencioso, pero yo no tengo la sensación de escuchar nada diferente. Reconozco que hay programas que me parecen de mejor calidad que otros. Por ejemplo, me gusta que el especialista comente el tema dándole paso, pero creo que son diferencias estéticas y no originalidad o innovación. Por innovación entiendo otras cosas. Posiblemente esté crucificando a los canales musicales cada vez que digo que no hay especialización, pero programar un millón de canciones Folk para una semana y crear una cadena llamada Radio Folk, lo siento mucho, pero para mí, ni es original, ni es innovación, y tan sólo es una tematización (a día de hoy casi irrelevante cuando se trata de música). Las cadenas nos hacen creer que nos están ofreciendo cantidad de posibilidades cuando lo único que hacen es sumar canales a la competencia dándole al play. Pero no maltratemos a la radio, que en televisión también sucede esto. Evidentemente, se está ofreciendo una nueva posibilidad a un sector determinado de la música, pero gracias a que la cadena lo puede ejecutar por “dos duros”. Me parece muy bien, pero que nadie se ponga en estos casos una medalla a la creatividad o la innovación, porque de dar pasos hacia delante algunos se han quedado rezagados. Continuando con la creatividad en lo que afecta a los programas, Herreros profundiza en los informativos (no noticiarios) en los que aparecen documentales y reportajes de gran elaboración y complejidad, lograda a través de una amplia oferta de efectos sonoros, voces o sonidos ambiente. Aunque el autor, advierte que debemos saber diferenciar la creatividad de lo que ha sido provocado por el propio interés del acontecimiento. De hecho casi siempre se trata de “programas elaborados con el pensamiento puesto en algún gran Premio o Festival de programas”. Es ingenioso el amigo Cebrián cuando habla de la creatividad en publicidad. Una publicidad que “es a la radio lo que la poesía es a la literatura salvando las distancias”. Tiene razón en que la publicidad es posiblemente el campo de mayor experimentación. La bondad de los motivos no los vamos a analizar porque como sabemos la publicidad vive adherida a la persuasión y que un anuncio sea bueno o malo lo dice el éxito del producto o servicio publicitado. También el humor y la parodia radiofónica son poesía según el autor, ya que en ambos terrenos se juega con un alto grado de metaforización que ha hecho que el lenguaje radiofónico encuentre aquí una de sus principales “vías de renovación”. Las diferentes variaciones de voces, de imitaciones, de efectos que intentan hacer reír al espectador permiten, según Herreros, que el lenguaje radiofónico se impulse. No sé si es necesario pensar de la misma forma a como lo hace el autor en este tipo de cuestiones. Creo que si existe una cierta creatividad esta viene determinada por la propia esencia del humor, que sea en radio, en televisión o a través del vecino, te hace reír si se te cuenta algo original, que no has escuchado antes. A nadie le hace gracia el chiste de “esto van dos andando por la calle y se cae el del medio”que hemos escuchado cien millones de veces. ¿Creativo el humor? Sí, aunque sin olvidar que su misma naturaleza lo exige. La verdadera creatividad parece habitar exclusivamente en los espacios artísticos o de ficción. Curiosamente, estos espacios tienen dificultades para contar con una gran cantidad de tiempo en las parrillas. Aquí encuentro uno de los puntos más aprovechables de este texto: “Hace años en algunas emisoras existían también departamentos específicos en los que se promovía la creación de nuevas ideas, la experimentación de otras modalidades narrativas o la generación de sonidos innovadores.” Herreros asegura que en algunos casos los logros han sido de gran relevancia. Uno de estos ejemplos apunta a Pierre Schaeffer y la música concreta creada. Para el autor aparece aquí un nuevo debate que gira en torno a si algunos de los méritos de la radio deberían atribuirse solo a la música. Opino que la música es parte de la radio y un elemento fundamental de esta. La evolución de la radio debe jugar con la música de la misma manera que puede hacerlo con la voz, los efectos sonoros o el silencio. También creo que Herreros tiene mucha razón cuando dice que el objetivo de los programas de radio es, al fin y al cabo, ganar audiencia. Por lo tanto, al igual que en muchas ocasiones el cine o la música, es difícil separar lo que es arte y lo que no es, lo que nos llevaría al eterno debate, y valga la redundancia, de ¿qué es arte? Esta es, también, la cuestión que aparece cuando hablamos de creatividad en la digitalización. Las nuevas tecnologías ofrecen nuevas posibilidades, aunque será difícil que la creatividad responda a criterios artísticos (con el componente emocional y personal que esto conlleva) o si simplemente tiene el objetivo de llegar a un mayor número de personas. Parece que la creatividad por la creatividad en radio está destinada a museos. La radio tiene un componente mercantilista, de intento de llegar a un mayor número de personas para exprimir unos niveles de lucro más elevados. Pero tampoco debemos sacar aquí nuestra vena más antisistema e independiente, ya que como he dicho, la radio es, como el hombre, un ser social por naturaleza, y necesita relacionarse con las personas. Las nuevas fronteras, como la ciberradio, a través de nuevas posibilidades como la fragmentación que, a su vez, pueden dar lugar a nuevos fenómenos como la redifusión o el fin de la emisión circular, no harán sino ofrecer nuevos métodos de diálogo entre la radio y los oyentes, y no necesariamente, formas estrictas de creatividad.

INNOVACIÓN DEL TEXTO

Cebrián Herreros es un hombre de referencia en el estudio de los medios y de la comunicación audiovisual en España. Su voz tiene un eco entre los estudiosos del entorno y su reputación le convierte en alguien a respetar. No obstante, y siendo sinceros, no dispongo de la información necesaria para atribuir al autor la condición de ser el primerizo en elaborar el análisis de esta materia. ¿Innovación? No creo que sea un texto pretencioso a la hora de innovar. Más bien creo que hace un repaso a la situación radiofónica enfatizando algunos aspectos determinados tales como el de la creatividad. La exasperación que provoca en mí el texto tiene que ver con la cantidad de veces que he leído a este hombre a lo largo de la carrera, y tiene también relación con el carácter repetitivo de algunos epígrafes y con el olor a tiempos casi prehistóricos (allá por primero de carrera) inherentes al escrito. Un texto que me recuerda a las asignaturas base del periodismo. Ahora en cuarto curso, uno no se considera ningún experto, pero ya va siendo hora de cambiar de juego.

ASPECTOS REBATIBLES

No sé si podemos esperar más de la radio aunque los que estudiamos esto deberíamos ser exigentes al máximo. Tampoco sé si en la radio (en estructura, formas de narrar, etc), al igual que en el fútbol, está todo inventado, pero sinceramente, no creo que por eso ni fútbol ni radio vayan a desaparecer. Es posible que el podcast elimine algunos programas de baja audiencia y permita algunas nuevas propuestas de las que la radio podría aprovecharse para impulsarse un poco y ganar esa creatividad que Herreros parece que haya buscado con lupa a lo largo y ancho del panorama radiofónico español. Creo que Mariano Cebrián Herreros ha sido la compañía más frecuente de todo estudiante de Comunicación Audiovisual. Primeros y segundos cuatrimestres, febreros, junios, septiembres, parciales, finales, prácticas individuales, de grupo… siempre de la mano del bueno de Cebrián. Un hombre al que sin conocer he llegado a odiar.

UTILIDAD

El dato más relevante y, he de decir, optimista, es el de haberme enterado de la existencia de guantes digitales que acercan la radio a los sordomudos. ¿Utilidad? Supongo que en su día la tendría, pero desde luego, a estas alturas Don Mariano no me aporta nada nuevo con otro episodio de su libro gordo. Me sorprende y me abruma la capacidad de filosofar que tiene este hombre, y su aptitud a la hora de elaborar una tesis sobre temas sencillos, fáciles u obvios que se empeña en hacer más complejos de lo que son. Si bien es cierto que Herreros hace un recorrido completo sobre el panorama radiofónico (y sobre la televisión en otros capítulos) que define las características del medio y de la situación (casi) actual. Valor, ganas y paciencia no le faltan.

Os adjunto el link del video con el que he participo en el concurso de video de la universidad Middlebury College, en Vermont (EEUU).


Quand on ne s’accepte pas soi-même…

« Nous étions assis sur le rivage du monde » est le titre de la pièce de l’auteur José Pliya (né au Bénin en 1966), le terrain de jeu d’une profonde étude sur le problème de l’identité individuelle, de l’acceptation personnelle et de la recherche d’une conception propre de l’humanité. Plus que l’orientation dramatique de la pièce et d’une intention représentationnelle, le ouvre de Pliya n’est pas un exercice de style, mais un appel à la conscience du lecteur. Est-ce que nous sommes libres de culpabilité si nous sommes comme les autres personnes ? Comme tous ? Comme les règles sociales l’exigent ? Les mouches aiment la merde… cela veut dire que la merde est bonne ?

Est-ce que l’identité sociale peut changer l’identité individuelle ?

Si je prends le risque de donner une réponse, ce sera « oui ». La société peut conditionner, changer et déterminer la personne. Cela est aussi, sans doute, la position de l’auteur dans la pièce. Une femme arrive sur le Rivage du monde, la plage de son enfance, pour pique-niquer avec ses amis. Mais là, sur cette plage, en attendent ses amis, elle trouve un homme qui lui a dit qu’elle ne peut pas entrer sur sa plage, qu’elle ne peut pas nager, qu’il ne veut pas lui donner ni de l’eau ni une cigarette et qui finalement la gifle. Elle est noire. Lui aussi. Elle lui demande quels sont les motifs de cette violence, de son agressivité. Quelle est la réponse de l’homme ? « Vous n’avez pas la bonne couleur de peau. Elle n’est pas appropriée. Elle n’est pas réglementaire. Elle n’est pas homologuée pour circuler librement sur le rivage du monde (p99)». Peut-être, la situation est-elle très ordinaire si une personne blanche dit cela à une personne noire. Mais, c’est une personne noire qui attaque sa propre couleur de peau. Il a absorbé la position raciste que pendant l’histoire, l’homme blanc a prise, a exploité. Il refuse les droits de sa propre identité. C’est la conception la plus dramatique possible. Il a assimilé une idée agressive contre son intégrité.

L’homme de la pièce est le produit de l’activité colonisatrice que les civilisations occidentales ont eu pendant beaucoup de siècles. Mais, il y a encore un point déterminant dans la pièce qui aggrave la position de l’homme. Derrière sa violence, l’homme admet sentir du désir pour la femme et il finira par la supplier qu’elle ne s’en aille pas. « Je voulais vous dire… Vous m’avez frappé… Vous m’avez frappé et j’ai ressenti… J’ai ressenti… du désir… (p108)» Ici, on se trouve dans le conflit entre deux sentiments contraire. L’amour porte la conséquence de la violence comme mécanisme de défense personnel. Aimer quelqu’un veut dire qu’on lasse ouverte son intimité. C’est pour ça que l’amour est normalement une thématique tabou. On peut le voir comme un adolescent qui aime une fille ne veut pas l’admettre en face de ses amis et il est agressif avec cette fille. C’est stupide, mais c’est une situation très normale. On peut trouver un exemple plus professionnel dans le film d’Alain Resnais « Hiroshima mon amour ». Dans ce film l’amour s’identifie avec la violence, le désir avec la peur, le sexe avec la douleur.

Il y a deux films particulièrement très intéressants dans ce contexte. Le premier est « American Beauty ». Il y a un ex-marin très politiquement conservateur qui pense que son fils est homosexuel et qui lui parle très agressivement. Finalement on comprend qu’il est gay mais qu’il ne s’accepte pas. L’autre film est « La liste de Schindler » dans lequel il y a un exemple similaire. Il y a un militaire nazi qui a un comportement très violent, mais qui a du désir pour une femme juive.

Qu’est-ce que on peut dire en face de cette situation ?

Là est la question. D’une perspective occidentale progressiste il semble incroyable de voir comme les noirs critiquent les possibilités de développement social de leur race, comme les homosexuels attaquent toutes les choses avec un minime de relation avec l’homosexualité. Il y a beaucoup d’auteurs de théâtre, de cinéma, d’écrivains ou de musiciens qui ont traité de la nécessité d’accepter les autres et, encore plus important, de s’accepter. C’est la morale de Steven Spielberg dans « La liste de Schindler», de Sam Mendes dans « American Beauty » et bien sûr, de José Pliya dans « Nous étions assis sur le Rivage du monde ». On part de ce point : l’acceptation parle de l’impossibilité d’être correct en face la société si on n’est pas correct avec-soi-même. Mais, il ne veut pas dire que c’est fini ici. La politique n’est pas libre de responsabilité. En plus, la politique adoptée pour le gouvernement est, en partie, la cause d’une évolution ou d’une régression des perspectives particulières. Un bon gouvernement peut être fantastique pour la société, donc la classe politique est oubliée d’administrer et conduire chaque problème social a niveau national quand il porte de la discrimination contre un groupe social.

Pliya, José. « Nous étions assis sur le rivage du monde » Quatre Vents. Deuxième édition août 2007.

El domingo, aprovechando la visita de dos amigos a Roma, estuve en el Olimpico. El AS Roma vencio a la Fiorentina por la minima. El INter solo pudo empatar por lo que la Roma queda a 9 puntos. Todo esto lo escribo hoy martes a la espera de que la Roma visite manhana San Siro para medirse al lider (Inter de Milan). Los romanos son un equipo veloz y tecnico del centro del campo hacia arriba, pero deja dudas en defensa. Objetivamente pienso que no pasa su mejor momento y que necesita que Totti entre un poco mas en contacto con el juego si realmente quiere aspirar a algo mas. El Real Madrid les pondra a prueba.  

 Pido perdon por las faltas de ortografia. Se deben al tipo de teclado con el que escribo en Italia.

Interesante el proyecto de Julie Taymor. Nuevo homenaje a “The Beatles”, esta vez para la gran pantalla. La historia del film es paralela a los tiempos de evolución de la banda de Liverpool. De gran belleza visual la primera escena, fundada en la simpleza del protagonista (Evan Rachel Wood) cantando en la playa, abriendo las puertas a la obra, como es típico del cine de Hollywood clásico. Igualmente ha sido un reto construir el guión sobre los cimentos del contenido de canciones de la banda inglesa. De esta manera los personajes de “Across the universe” tienen nombres que nos recuerdan la discografía de “The Beatles” (Jude, Lucy…). Más allá de lo dicho se puede pensar que es una película convencional, con happy-end que deja buen sabor de boca al espectador menos exigente. Pero antes de leer ninguna crítica de las deidades del periodismo cinematográfico quisiera dar un poquito de mérito a esta película. Reconociendo de antemano que para los seguidores de “The Beatles” este film es una droga a los sentidos, no se puede negar la belleza visual de algunas secuencias a la vez  que de forma simultánea recorren algunos de los momentos más interesantes de los 60: el Pop-art, el movimento hippie, las protestas antiraciales y antimilitaristas, el paralelismo de uno de los personajes con Jimi Hendrix o el de la banda con “The Beatles” (al menos a mi me parece que se ven algunos reflejos de la dualidad Lennon-Macartney). Algunas de las versiones (mención especial para la interpretación gospel de “Let it be”) son de gran lucidez. Si que encuentro un poco forzados algunos temas que derivan, a mi juicio, en un exceso de metraje que podría haber sido solucionado si se hubiese hecho caso a eso de “lo bueno si breve dos veces bueno”.  Un filme de entretenimiento, aconsejable verlo en especial para seguidores acéerrimos de la banda.

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