Que mal pagada (por parte de la crítica) está la labor de los que se decantan por la comedia. Eso debe pensar también Fausto Brizzi. El listón que ponemos a los films que buscan hacer reir al espectador le costaría saltarlo incluso a Sergei Bubka. Desde hace tiempo venimos hablando de que la comedia está estancada. Las esperanzas puestas en “Pagafantas” han quedado saciadas sólo a medias. Yo, defiendo al bueno de Borja Cobeaga y vislumbro un cambio en el panorama cómico del cine español. Hace un par de días vi “Ex”, lo último de Fausto Brizzi. Salí del cine contento, feliz de haber respirado entretenimiento. La película tiene un buen ritmo y levanta las risas de los presentes en las salas (he de decir que cuando yo fui no éramos pocos, lo cual es siempre una buena noticia). Sin embargo, leo algunas críticas que no me agradan lo más mínimo y que me hacen pensar, que los que opinamos sobre cine tenemos más de cineastas frustrados que de críticos. Está claro que “Ex” no va a ser uno de los grandes de todos los tiempos. No obstante, me pregunto, ¿por qué una comedia del gusto del público es tan difícil que sea considerada de calidad? La sencillez no se valora. Curiosamente he encontrado buenas críticas sobre “Ex”, sea el caso de Fausto Fernández, de “Fotogramas”, “Un tratado, a ratos ácido y a ratos ligero e incluso melodramático, de los desencuentros sentimentales a partir del abandono. (…) generosa, rica y aplicada comedia”. Me alegra ver como hay críticos que disfrutan con cine ligero, que no por ello es menos trabajado. De la crítica de Federico Marín Bellón, del diario ABC, se aprecia ese pesimismo de quien dice “está bien”, pero dentro de unos límites que tiene bien claros. Esto es: El 10 para los dioses, el 9 para los profesores y un alumno brillante quizás tenga un 8. “Un poco de sal gruesa por aquí, varias situaciones divertidas por allá y un elenco de actores eficaz, aunque algo sobreactuado a ratos, son suficientes para elaborar un producto entretenido y agradable.” El topicazo de “para gustos están los colores” es muy cierto (por eso es tan tópico), pero aquí he decidido mojarme para dar un empujoncito a las películas sencillas, que buscan entretener a alguien que compra palomitas y se sienta en una sala de cine. Ese simple “entretener” no es fácil de conseguir, y algunos deberían de saber que, conseguir la sonrisa de 40 o 50 personas que salen de una sala del cine, también es, en parte, contribuir a la evolución de este arte. Me ha gustado “Ex”. El reparto rinde a un buen nivel. Una historia coral sólida. Aunque las hay más y menos interesantes, todas aportan algo diferente y valorable, y sobre todo, ninguna hace que decaiga la acción. Y detrás de esa vulgar ligereza de la que vengo hablando, hay un trasfondo palpable que nos enseña mucho sobre una sociedad, la italiana (o mejor aun, la romana, que tiene sus particularidades) que lleva inherentes una serie de rasgos de los que ni la globalización, ni internet, ni la integración europea y los intercambios erasmus, parece que vayan a despojarla. En “Ex” yo he visto mucho de eso. Pero lo mismo que hay formas y formas de criticar una película, hay formas y formas de verla.