ESTRUCTURA
La estructura del programa se divide en tres partes. Una presentación en la que se advierte de que se trata de un programa de ficción. Después un desarrollo elaborado a modo de informativo radiofónico y una conclusión que retorna a un estilo más ficticio.
- INTRODUCCIÓN: Totalmente narrativa, típica de relatos de ficción.
- DESARROLLO: Estilo informativo.
- Moderado por dos locutores que conectan con un concierto de música y con un parte meteorológico, antes de dar paso al reportero.
- Conexión en directo. Se conectará con el reportero/enviado especial Carlos Phillips, que entrevista al señor Pierson. Se mantendrá la conexión en directo con Phillips (que se traslada al lugar de los hechos en Nueva Jersey) a lo largo del programa. A partir de ese momento habrá varias intervenciones y entrevistas in situ, para complementar la narración. Ejecutado de manera fantástica, la conexión con Phillips y el señor Pierson es fantástica. Los dos hombres dotan al relato de gran dinamismo al citar datos físicos como la cuantificación de las distancias (están a “treinta yardas”), en referencia a las máquinas enemigas. Sin duda alguna, al espectador se le hace mucho más fácil recrear en su mente el suceso si cuenta con este tipo de datos tan descriptivos.
- Boletines, piezas, conexiones territoriales. Una vez se pierde la conexión con Carlos Phillips, los locutores se hacen cargo de nuevo de la conducción del programa, introduciendo diferentes boletines, piezas grabadas recibidas, así como conexiones territoriales (sea el caso de Washington) y nuevos enlaces en directo (narración de la batalla).
- Llamada telefónica. Una vez perdida la conexión con los locutores se usa la llamada telefónica para contactar con el señor Pierson, único superviviente de la zona. Al igual que en la realidad, se utiliza el teléfono como última solución cuando no funciona el equipo.
- DESENLACE. El propio señor Pierson, como supuesto único hombre vivo de la tierra, continua la narración de la historia, alejándose, ahora sí, del realismo y de los valores informativos, para concluir con un desenlace mucho más ficticio, donde se explica la supuesta muerte de las fuerzas extraterrestres, que una vez acabaron con el hombre, no encontraron defensa a las bacterias y lo microbios del planeta tierra.
CONTENIDO
“La guerra de los mundos” es un programa de ficción, como así se dice al espectador en el prologo. Este nos sitúa en un hipotético final en el año 39, mientras que la retransmisión se llevo a cabo el 30 de octubre de 1938. Además, el prologo es un claro ejemplo de relato de ficción, de narración, de cuento. Pero a partir de ahí todo es diferente. Los espectadores que no escucharon el prólogo se encontraron con una estructura totalmente radiofónica ajustada con la óptima eficacia de un guión casi cinematográfico. A todo ello se le suman unos soberbios efectos sonoros, que contextualizan la narración. Llegan los efectos sonoros a tal punto que se convierten en el soporte del relato e incluso los locutores se refieren a ellos. Valga como ejemplo la primera intervención del señor Carlos Phillips, supuestamente desde el observatorio de Princeton, “Los ligeros ruidos de tictac que oyen ustedes no son otra cosa que las vibraciones de su mecanismo de relojería”. Ese tictac no es tan sólo un efecto sonoro para transportar al espectador a un lugar. Es, además, un claro portador de tensión que sume al espectador en una fatídica cuenta atrás.
Existe un aspecto de la estructura que me impresiona notablemente. Una vez superado el prólogo, el programa inicia con un parte meteorológico que habla de “ligera perturbación atmosférica”. Acto seguido se conecta con un concierto en Nueva York. Ambos parecen ser las noticias más notorias de un día aparentemente tranquilo hasta el momento. Vedrán interrumpido por un boletín en el que se informa de que se han observado explosiones de gas incandescente en Marte. Después, conectarán con el reportero Carlos Phillips, que entrevistará al profesor Pierson (experto en meteorología) quién será muy escéptico en relación a los sucesos hasta que no lo vea como algo obvio. ¿Qué quiero decir con esto? Me parece que este inicio está afinado con una precisión exquisita que tiene siempre como objetivo el realismo. Sería demasiado exagerado sacar el tema de una invasión extraterrestre de manera repentina. Primero ese parte meteorológico y después una entrevista con un especialista que no dará demasiada importancia a los hechos, hasta el punto que se vuelve de nuevo al concierto. Todo comienza dentro de una cierta tranquilidad, pero siempre enfundado en un soporte de credibilidad de misterio, que posibilita la verosimilitud de lo que está por llegar.
Es en medio de esa tranquilidad donde aparece un cambio brusco. Desde ese momento todo se convierte en una tempestad que envuelve al medio, como en las grandes tragedias. Llega un nuevo boletín que interrumpe la programación (ahora definitivamente). Conexiones aquí y allá, piezas de conversaciones telefónicas y sobre todo, la importancia del directo. Conexión directa con el enviado especial que se encargará de retransmitir en directo los sucesos. Los efectos sonoros de los bullicios transportan al espectador al lugar de los hechos. Aunque guionizado, todo aparenta moverse dentro de la improvisación y del descontrol propios de los acontecimientos imprevistos. Se entremezcla el relato del enviado especial (hablando de lo que está presenciando) con los efectos sonoros y las voces de fondo, con las entrevistas a personajes que se encuentran en el lugar (sea el caso del señor Wilmuth, propietario de una granja y testigo de los primeros sucesos) y con la moderación de los locutores de estudio, aunque estos relegan toda la fuerza de la retransmisión en el directo, demostrando que ya en los años 30, el directo era algo más atractivo para el espectador, que le hacía sentirse presente en los sucesos.
Carlos Phillips, relatará los detalles de la aparición de los extraterrestres, de cómo los cuerpos de seguridad muestran un pañuelo blanco (sinónimo de paz), que no sirve para evitar el duro ataque iniciado por los extraños “tentáculos grises”. Comienzan a oírse alaridos, gritos de dolor y zumbidos, para acabar finalmente cortándose la emisión. Es ahí cuando interviene de nuevo el locutor, obligado ante la pérdida del enlace in situ. ¿Qué ha pasado? El pequeño silencio ha provocado una gran tensión, connotando misterio, muerte, tragedia… Se introduce música de piano, habitual en momentos en los que hay que tranquilizar al radioyente.
Posteriormente, la labor de reportero será ejercida por el profesor Pierson, que ha logrado esconderse en una casa y que continúa observando los movimientos de los extraños seres. Los locutores seguirán haciendo la labor de moderadores, mientras que continúan llegando boletines, declaraciones, fragmentos de llamadas telefónicas, etc. El ritmo del informativo crece hasta llegar a ser frenético. Como si fuese una película de acción que ha llegado al desenlace y cuyos planos son cada vez más breves y fugaces. Habrá conexiones territoriales (con Washington) y nuevos enlaces de directo, a través de los cuales el espectador estará presente en una batalla. Gracias a los efectos sonoros como las pequeñas distorsiones producidas por la captura con los micrófonos de sonidos demasiado elevados, todo cuajará impecablemente. Habiendo perdido la comunicación radiofónica, se conectará con el señor Pierson por medio telefónico, siendo esta la única alternativa de conectar con el único superviviente en el lugar principal de los hechos. El locutor tomará posteriormente la palabra ante la supuesta llegada de las máquinas extraterrestres a Nueva York, tras haber cruzado el río Hudson que separa dicho estado del de Nueva Jersey. De nuevo el directo marca las pautas. Desde el edificio de la CBS, el locutor asiste a una masacre. Habla de máquinas que cruzan el río Hudson como un hombre cruza un arroyo. Esta parte del programa tiene un final espeluznante, en el que el locutor alerta la aproximación de las máquinas hasta que, al igual que había sucedido antes con Phillips, se pierde la conexión.
El señor Pierson se autodeclarará uno de los últimos supervivientes del planeta. Contará su relación con un forastero y sus diferencias de opiniones y narrará el final de las fuerzas marcianas, superadas por las bacterias y microbios terrestres. Se vuelve a tomar conciencia en esta parte de que se trata de un relato de ficción, perdiéndose el toque informativo y realista. Hay, además, saltos temporales, que denotan la imposibilidad de ser un directo o tiempo real.
EL PAPEL DE LOS DIFERENTES COMPONENTES DEL LENGUAJE
- La música. Presente en el concierto de Nueva York como en cualquier evento musical de radio. Adquiere especial importancia cuando se introduce una música de piano después de la pérdida del reportero Carlos Phillips con motivo de tranquilizar a la población. Según avanza el programa se va intensificando el valor de las breves melodías introducidas a modo de cortinillas. Se opta por ritmos más tranquilos y dulces a medida que avanza la tragedia para, como he dicho, tranquilizar a la población. Sin embargo, no se puede pasar por alto el aura de misterio que adquiere la melodía en los momentos de mayor climax.
- La voz. Elemento imprescindible, ya que a través de la voz conocemos, mayoritariamente, los sucesos. Esta adquiere diversos registros. Desde distendidos en la introducción o en las entrevistas a mucho más tensos, en la narración del reportero Carlos Phillips cuando están siendo atacados. Al igual que la música, la voz cambiará a medida que avanza el programa, adquiriendo más dramatismo con cada nueva información recibida sobre la tragedia.
- Los efectos sonoros. Se trata de un componente fundamental del experimento de “La Guerra de los mundos”. Como ya he dicho anteriormente, los efectos no son tan solo un complemento, si no que tienen un valor informativo. Los propios locutores se refieren a ellos y en algunos momentos basan la narración del programa en hacer creer al espectador que esos efectos son reales y que los gritos, las protestas de la muchedumbre, los pitidos, las explosiones, etc. son verídicos. Pienso que los efectos sonoros en “La Guerra de los mundos” no son para nada gratuitos. Al igual que el color en el cine, tienen un valor comunicativo.
- El silencio. Igualmente interesante es el silencio. Especialmente en los instantes en los que se pierde la conexión, como cuando Carlos Phillips es atacado. Se producen unos segundos de silencio que tienen realmente, una potentísima carga expresiva. Es un silencio fúnebre, un silencio trágico que tendrá que interrumpir el locutor. El silencio tiene en muchos casos (de manera especial en “La Guerra de los mundos”) más capacidad expresiva que la palabra.
GÉNEROS DENTRO DEL GÉNERO
“La guerra de los mundos” es un género de ficción. Estrictamente diríamos que se trata de una adaptación literaria, pues es un programa de radio basado en la novela de ciencia ficción de H. G. Welles, “The war of the worlds”, publicada en 1898. Sin embargo, “La guerra de los mundos” es un experimento sin igual. La fuerza de este programa radica en que, pese a ser una adaptación literaria, está narrada como si fuese un hecho real y está ejecutado al igual que un programa informativo. Verdaderamente, si no se escucha la introducción, se podría pensar que estamos ante una catástrofe (tal como sucedió). La forma en la que el programa se desarrolla recuerda a las emisiones llevadas a cabo cuando hay tragedias como el 11s, el 11m o el accidente aéreo de Barajas. El programa tiene un ritmo frenético que nos lleva de una conexión territorial a un boletín que acaba de llegar, de una llamada telefónica a una conexión en directo, etc.
A su vez, dentro del programa hay otros géneros:
- Eventos musicales (Concierto)
- Boletín
- Entrevista.
- Directo.
- Avance
INNOVACIÓN DEL PROGRAMA
“La guerra de los mundos” es sin duda un fenómeno novedoso para la época. No se había producido antes ningún experimento del mismo calibre, no ya sólo por la forma del programa (una adaptación literaria contada en forma de noticiario) sino por la repercusión social. A mi juicio, el punto fuerte de “La Guerra de los mundos” radica en la facilidad con la que una obra literaria se convierte en noticiario y en la efectividad con la que se lleva a cabo. Pero, sin lugar a duda, el punto culminante del programa fue su repercusión mediática, ya que llegó a declararse la alerta general del país.
Además, creo que el programa exprime al máximo los cuatro componentes del lenguaje radiofónico, y se sirve de ellos apostando siempre por un valor comunicativo. Es ese conjunto el que crea una atmósfera tan realista.
EL PROGRAMA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO
El 30 de octubre de 1938. Esa es la fecha elegida (no sé si por Orson Welles o por el complejo de la CBS) para llevar a cabo “La guerra de los mundos”, uno de los grandes acontecimientos radiofónicos de todos los tiempos, si no el que más. La radio es ya un medio de masas en ese momento, pues había pasado bastante tiempo desde que personalidades como Marconi o Alejandro Stepánovich Popov luchasen largo y tendido por atribuirse la paternidad de una radio que todavía hoy, en 2008, parece sin un único inventor. Ya en esos años se empezaba a utilizar la modulación de frecuencia (FM), que había sido aportado por Edwin Armstrong unos años antes (1933). Sin más preámbulo, tomamos conciencia de que la radio se hallaba ya en una posición de fortaleza respecto a los demás medios (en cuanto a medio de información). Mucho más atractivo que la prensa escrita y más efectivo que los noticiarios cinematográficos, limitados siempre por el largo proceso químico que conlleva la película. “La Guerra de los mundos” demostró al mundo la capacidad de los medios de comunicación, de crear y eliminar conciencias y creencias, de forjar imaginarios y de formar y eliminar tendencias. Y es que, junto a las indudables ventajas y aportaciones del medio radiofónico, se comenzó a tomar conciencia de lo que puede llegar a ser la utilización no adecuada o apropiada de los medios de masas.
Anteriormente habían aparecido casos de cómo los medios de comunicación habían logrado causar grandes consecuencias sociales, trabajando con métodos más publicitarios que informativos. Fue esa la función del cine revolucionario ruso y de la propaganda nazi en los años 30. 1938 nos aparece ahora como un momento propicio para elaborar “La Guerra de los mundos”. El 30 de octubre de ese año faltaban 10 meses justos para el inicio de la guerra (1 de septiembre), por lo que el clima de tensión internacional era ya casi insoportable, o en este caso, idóneo para realizar una emisión como la de este programa, que penetró como el alfiler en el corcho en una sociedad temerosa ante el incierto futuro precedente.
UTILIDAD
Si algo he aprendido con este análisis es a reconocer el gran desarrollo que presentaba ya el medio radiofónico en los años 30. También creo que “La Guerra de los mundos” debe ser siempre tenida en cuanta y más aun en el siglo XXI, momento en el que los medios de comunicación tienen una fuerza y un dominio casi absoluto sobre los ciudadanos. Creo que ese lejano experimento de 1938 debe servir aun de lección, de llamada de atención. Debe indicarnos un camino a seguir, que debe hacer consciente a la sociedad de que la comunicación audiovisual es algo importantísimo, algo que se debe aprender, que se debe inculcar a los niños desde pequeños, para que los ciudadanos puedan y sepan elegir entre la cantidad abrumadora de información que se nos presenta. Y es que, la sobreinformación agrava aun más el problema actual. ¿Qué información es buena y cuál es mala? “La guerra de los mundos” es un buen ejemplo de lo peligrosos que pueden ser los medios de comunicación si el ciudadano no puede convivir con ellos. No se debe olvidar que un medio de comunicación puede aportar indudables ventajas pero también puede hacer que un dictador salga elegido democráticamente o que miles de niños sigan la lucha libre con más entusiasmo que el fútbol.
Es posible que en la actualidad “La Guerra de los mundos” no funcionase de igual manera, debido al gran abanico de canales existente y a la gran competitividad entre estos. No obstante, estoy seguro de poder hallar ejemplos similares (en menor medida).