Alguien debería salvarnos de esta penuria a la que nos someten los medios de comunicación. Mi objetivo no será hoy la Cadena Cope, que no necesita que nadie se encargue de criticarla (lo hace muy bien ella solita). Hoy, hablaré de Cuatro y de aspectos generales. Llevo varios días siguiendo el informativo del mediodía y me quedo perplejo con los deportes. ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Hasta qué punto la competitividad de las audiencias puede degenerar la televisión de un país? Alguien debría decir al señor Manu Carreño que en la televisión no se habla igual que en la radio, se exige un ritmo más lento, más dialogado. Lo mismo le sucede al amigo Manolo Lama, que presenta los deportes de un telediario como si fuera la final de la Liga de Campeones. Señores, lo que ustedes hacen, dicen, muestran y presentan forma parte de nuestro saber, de nuestra cultura. No sé si alguno de ustedes recuerda que eso se explica en las clases de Periodismo y Comunicación. Otro apartado si que lo han aprendido bien: ese que habla del “Star System y el Anchorman”. La autosuficiencia de los futbolistas se ha traspasado ahora a los periodistas, que con comportamientos propios de deidades, destrozan lo que con años de trabajo pudieron haberse ganado. Y es que, señor José Ramón de la Morena, aunque te tenga mucho aprecio, he de decir que no nos interesan tus problemas, que los oyentes de “El larguero” no necesitamos carnaza destinada a captar audiencias. Pero eso no es el tema principal. El punto cadente es que alguien debería salvarnos de la televisión actual, alguien debería salvarnos de esos noticiarios que rellenan diez minutos de la programación con noticias de suma importancia, sea el caso de un concurso de paellas o la suciedad que crean los perros; alguien debería salvarnos de un telediario en el que ni se menciona a la selección de baloncesto cuando juega el europeo y se nos bombardea con la foto que se hacen dos policías con el coche de José Antonio Reyes (no le pusieron multa), siendo esto entendible, porque nos llevamos mal con Mediapro; alguien debería salvarnos de que una cadena ocupe el bloque de deportes con los entrenamientos de la Fórmula 1 y nada más, porque no hay nada más importante que el deporte nacional: la FÓRMULA 1, con mayúsculas; alguien debería salvarnos de los criterios de noticiabilidad que se utilizan, esos criterios que no ven más allá del Real Madrid y del Barcelona (algunos de Fernando Alonso), del PP y el PSOE, de los malos tratos, las crisis y las catástrofes; alguien debería salvarnos porque los únicos perjudicados de tener una televisión tan mala somos los receptores; alguien debería salvarnos… en fin: alguien debería salvarnos.
Alguien debería salvarnos
Septiembre 13, 2007 de davidperezsanudo
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