El Athletic puede dar gracias al ver cómo sus rivales directos perdían en una jornada nefasta para los equipos que luchan por el descenso. Ayer, los rojiblancos cayeron por 1 a 4 en San Mamés. Dieron la talla, lo intentaron, pero el Athletic es lo que es: un equipo muy limitado técnicamente, que se resiente todavía más con las bajas de Gurpegui y Orbáiz y que necesita retoques (y aquí está el problema porque las posibilidades no son muchas) como el comer. Si los de Bilbao consiguen salvarse, habría que traer algo que fortalezca una defensa que hace aguas ante las más mínima ofensa. Se me ocurren agunos nombres, como Aitor Ocio, Cruchaga o Iván Campo. No sé hasta que punto será factible adquirir a jugadores de cierta talla, pero cualquier año puede llegar la debacle y de alguna forma hay que evitarlo. Ayer, el Madrid fue un grande. Golpeó con eficacia arriba y se mostró duro en el centro del campo. La catedral, fue digna de aplauso una vez más al ovacionar a Ruud Van Nistelrroy cuando se retiró depués de hacer dos goles.